El famoso cuento de la buena pipa tiene
principio pero no tiene fin. Su lógica es
repetir, repetir y repetir hasta el cansancio de
alguno de los interlocutores. Algo similar a la
relación entre el campo y el Gobierno en función
de acordar soluciones para el sector.
En esta dinámica, cuando el malestar alcanza su
punto álgido, las partes se reúnen para iniciar
una conciliación que luego en la práctica no
prospera. Pasó durante los reiterados paros,
pasó desde el no a la resolución en el Congreso,
pasó en las últimas semanas, cuando luego de la
reunión con el Secretario de Agricultura, Carlos
Cheppi, proliferaron nuevamente las asambleas.
Además del Congreso de AAPRESID, dos de las
convocatorias más contundentes de los últimos
días fueron el Primer Encuentro Nacional
Triguero de Bahía Blanca, en el cual se
plantearon los puntos de reclamo más relevantes
para esta producción y se analizó la posibilidad
de retomar movilizaciones de protesta, y el
Congreso Nacional de Juventud Rural Confederada
2008, cuyo contenido más político abordó las
necesidades y responsabilidad de la nueva
dirigencia en el escenario post conflicto.
El malestar que se expresó en estas reuniones no
pasó inadvertido al Gobierno, pero lejos de
acercar posiciones, la reacción la dio Cheppi,
quien calificó de apresurado que el sector
analice nuevas medidas de fuerza frente a la
inacción de las autoridades.
En este juego de reiteraciones, la vida
productiva del país pasa. La siembra de trigo se
inició tardía y se desarrolla hacia la cosecha
con la incertidumbre lógica de una
comercialización de reglas indefinidas, una
situación que también viven los granos gruesos
próximos a iniciar su campaña. El stock ganadero
se reduce desde hace años, un tema urgente que
motivó otra convocatoria: la asamblea que se
realizará en Olavarría en pocos días. Y, a todo
esto, se suma el precio en descenso de los
commodities y el incremento de los costos
productivos. Dos variables que marcan con mayor
celeridad la necesidad de políticas de Estado
para el sector.
Las reuniones abundaron en los últimos meses,
pero no así las definiciones. Seguramente, al
Gobierno lo enoja la nueva faceta de ejercicio
político que tiene el sector. Pero, ¿Es factible
separar a esta altura lo productivo y lo
político? Los hechos demuestran que no. En esta
instancia de los compromisos, las soluciones hay
que hallarlas por la vía política pero con la
mirada puesta en la práctica productiva. Una
labor que debe habilitar el Gobierno, pero un
camino que inevitablemente deberán transitar
juntos. Es el final que no llega. Es el final
que llegaría si se traspasara la dinámica de las
palabras y ejecutáramos en actos.
Cuando niño, el cuento de la buena pipa que a
muchos les causaba gracia y divertimento solía
fastidiarme. De adulto, también, sobre todo
cuando no se trata de un juego y más aún cuando
lo que hoy parece un cuento podría hacer
historia. Una historia que evidentemente como
país nos estamos perdiendo.
Agro-noticias.com
Alejandro
Cánepa
Minutos jugosos con Julio Cobos
Cuando el Vicepresidente de la Nación, Julio Cobos,
llegó a Agroactiva se armó un gran revuelo. Esta
personalidad que, desde su "no es positivo" en
el Congreso, se volvió tan popular para el
sector, llegó al stand de la empresa nacional de
maquinaría agrícola Vasalli en medio de un
ajetreado tumulto de periodistas y seguidores
que acompañaron con aplausos.
AC: ¿Qué impresión se lleva de esta muestra
dinámica a campo tan importante del país? JC:
La impresión es muy buena, realmente, escapaba a
mi imaginación la magnitud de esta muestra.
Coincide con el potencial de nuestra industria
nacional. Estar con esta empresa me transmite
parte de la problemática de la industria, sobre
todo con la competitividad respecto a la
brasileña: hay alguna eximición impositiva, que
el año que viene no va a estar, lo cual
afectaría de alguna manera la forma de trabajo
de los casi 600 empleados que hoy están en esta
industria. Por lo demás, con muchas esperanzas
de que se solucione el tema del campo para que
se recupere el ritmo normal de crecimiento, ya
que toda la actividad industrial está de alguna
manera vinculada a él.
Alejandro Cánepa le consultó acerca de la
necesidad de respuestas urgentes a reclamos que
vienen más allá del 11 de marzo para actividades
como la ganadería, lechería, economías
regionales frente a lo cual Cobos, comentó –con
mucha cautela en su respuesta- que "en pocas
horas más (por la tarde del jueves) se está
desarrollando una reunión con la Secretaría de
Agricultura sobre ganadería en la cual se trata
el valor de corte de la leche, el precio
inicial, subsidios, cuota Hilton y el valor de
la carne".
El cuento de la buena pipa
El famoso cuento de la buena pipa tiene principio pero no tiene
fin. Su lógica es repetir, repetir y repetir hasta
el cansancio de alguno de los interlocutores. Algo
similar a la relación entre el campo y el Gobierno
en función de acordar soluciones para el sector.
En esta dinámica, cuando el malestar alcanza su punto álgido,
las partes se reúnen para iniciar una conciliación
que luego en la práctica no prospera. Pasó durante
los reiterados paros, pasó desde el no a la
resolución en el Congreso, pasó en las últimas
semanas, cuando luego de la reunión con el
Secretario de Agricultura, Carlos Cheppi,
proliferaron nuevamente las asambleas.
Además del Congreso de AAPRESID, dos de las convocatorias más
contundentes de los últimos días fueron el Primer
Encuentro Nacional Triguero de Bahía Blanca, en el
cual se plantearon los puntos de reclamo más
relevantes para esta producción y se analizó la
posibilidad de retomar movilizaciones de protesta, y
el Congreso Nacional de Juventud Rural Confederada
2008, cuyo contenido más político abordó las
necesidades y responsabilidad de la nueva dirigencia
en el escenario post conflicto.
El malestar que se expresó en estas reuniones no pasó inadvertido
al Gobierno, pero lejos de acercar posiciones, la
reacción la dio Cheppi, quien calificó de apresurado
que el sector analice nuevas medidas de fuerza
frente a la inacción de las autoridades.
En este juego de reiteraciones, la vida productiva del país pasa.
La siembra de trigo se inició tardía y se desarrolla
hacia la cosecha con la incertidumbre lógica de una
comercialización de reglas indefinidas, una
situación que también viven los granos gruesos
próximos a iniciar su campaña. El stock ganadero se
reduce desde hace años, un tema urgente que motivó
otra convocatoria: la asamblea que se realizará en
Olavarría en pocos días. Y, a todo esto, se suma el
precio en descenso de los commodities y el
incremento de los costos productivos. Dos variables
que marcan con mayor celeridad la necesidad de
políticas de Estado para el sector.
Las reuniones abundaron en los últimos meses, pero no así las
definiciones. Seguramente, al Gobierno lo enoja la
nueva faceta de ejercicio político que tiene el
sector. Pero, ¿Es factible separar a esta altura lo
productivo y lo político? Los hechos demuestran que
no. En esta instancia de los compromisos, las
soluciones hay que hallarlas por la vía política
pero con la mirada puesta en la práctica productiva.
Una labor que debe habilitar el Gobierno, pero un
camino que inevitablemente deberán transitar juntos.
Es el final que no llega. Es el final que llegaría
si se traspasara la dinámica de las palabras y
ejecutáramos en actos.
Cuando niño, el cuento de la buena pipa que a muchos les causaba
gracia y divertimento solía fastidiarme. De adulto,
también, sobre todo cuando no se trata de un juego y
más aún cuando lo que hoy parece un cuento podría
hacer historia. Una historia que evidentemente como
país nos estamos perdiendo.